TDC.-”El Gran Apagón”. . el gran apagon,

Noche del 14 de Agosto de 2003., Nos encontramos en la Gran Manzana de New York, pero todo está a oscuras. No hay suministro de energía eléctrica, y los edificio se alzan como gigantes oscuros desafiando el firmamento estrellado. ¿Cómo es posible?
El día 14 de agosto de 2003 varios estados norteamericanos y parte de Canadá quedaron a oscuras durante varias horas, y además se entorpecieron las tareas para restaurar el suministro eléctrico en la región de Nueva York. Todo fue un desastre: grandes pérdidas económicas, inseguridad en la población, falta de responsabilidad política en el manejo de las obras públicas y de servicios…

El diario “The New York Times” del 15 de agosto de 2003 sugirió que el apagón eléctrico sufrido por ciudades y regiones de los Estados Unidos y Canadá se debió a la privatización de las empresas ya que las compañías no quieren invertir en líneas adicionales que pudieran usarse en horas pico de consumo. De ser ello así, quedaría en evidencia una dramática situación en la que la irresponsabilidad política se uniría a la de los empresarios privados. En pocos segundos Nueva York, una de las ciudades más modernas del mundo, pasó a la edad de piedra. Todos a oscuras en pleno S. XXI.


¿Quiénes fueron los responsables del gran apagón?


En la electrificación de Estados Unidos tuvieron una participación muy importante grandes cooperativas de usuarios. En la época de Franklin Delano Roosevelt se construyó la formidable usina del Valle del Tennesse, a través de la empresa cooperativa TBA, la cual todavía subsiste.
Pero en el resto de los Estados Unidos las cooperativas fueron reemplazadas por las privatizaciones. Es curioso pero fueron las cúpulas de los sindicatos de obreros y empleados las que prefirieron el régimen estatista o privatizador, a favor de grandes monopolios, en perjuicio de las cooperativas. Y ello fue así porque les resultaba más fácil establecer salarios con la burocracia estatal o con los privados, puesto que las cooperativas cuidaban hasta el último dólar de los usuarios y no entraban en pactos espurios con los managers del sindicalismo.
El apagón dejó al descubierto el carácter depredador del capitalismo financiero que invierte en servicios que luego no presta, pero que recibe enormes subsidios del Estado. El fuerte traslado de partidas presupuestarias por parte del gobierno de Bush, al llamado ‘complejo militar-industrial’, enfriaron los subsidios a las entidades privadas, a quienes en un primer momento se hizo responsables del apagón: como no recibían los subsidios prefieren que la población se quede sin luz eléctrica.

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Pero también hubo responsabilidad de parte de los políticos, funcionarios, gobernantes, organismos de control parlamentario, tanto de los gobiernos republicanos o demócratas. Todos se hicieron los distraídos sobre la grave situación energética, del cuidado de las usinas nucleares y otros sistemas de producción y distribución de la luz eléctrica.
La situación se fue agravando desde los años noventa. Hay tres nudos que influyen en la crisis: a) los atentados generalmente de baja importancia; b) la situación climática y la destrucción del medio ambiente y c) la falta de inversión y reconversión tecnológica.
Desde Washington se trató de involucrar a Canadá en la causación de la crisis, pero no pasaron minutos para que desde Montreal el Gobierno canadiense negara responsabilidad alguna y la atribuyera a Washington.
Los tres nudos de la crisis pueden comprobarse con el rastreo de los apagones anteriores. En octubre de 1997, el FBI dijo que había sido intencional el corte que dejó en San Francisco a 250.000 personas sin luz durante dos horas.
El alerta comenzó tempranamente, en 1965, con una caída de electricidad en Canadá, que involucró a Estados Unidos. En julio de 1977 nueve millones de personas quedaron sin energía eléctrica durante 25 horas. Los rayos de una tormenta afectaron las líneas de electricidad.
En mayo de 1986, un problema técnico en los interruptores dejó a Nueva York sin luz durante doce horas. En septiembre de 1989, el huracán Hugo dejó a 700.000 personas sin luz eléctrica en Alabama y Carolina del Sur.
En agosto de 1996 las altas temperaturas y una alta demanda en el suministro generaron un corte de energía que afectó a cuatro millones de personas en nueve estados.


En enero de 1998 otra fuerte tormenta dejó a tres millones de usuarios sin luz en Nueva York, el norte de Nueva Inglaterra y parte de Canadá.
En enero de 1999, el huracán Georges produjo nuevos deterioros en las redes eléctricas que afectaron a la población (setecientas mil personas) en los Cayos de Florida y el Golfo de México.
El mismo año, pero en julio, las altas temperaturas produjeron en Nueva York otros cortes que afectaron durante tres días a los subterráneos, con el saldo de 19 muertos. En julio del 2001, las altas temperaturas produjeron cortes en Las Vegas. En diciembre del 2002, otra tormenta afectó las redes eléctricas del Medio Oeste dejando sin luz eléctrica a un millón doscientas mil personas.
Según la prensa y los observadores bien autorizados, Estados Unidos está, desde hace tiempo, expuesta a una crisis de seguridad, no solo por los atentados del 11 de septiembre sino por la irresponsabilidad de su clase dirigente, movilizada solo por los intereses electorales y no por los servicios que deberían hacer prestar a los usuarios y consumidores.
Después de la normalización del servicio eléctrico, Nueva York -al igual que otras ciudades del noreste de Estados Unidos y sur de Canadá- comenzaron a evaluar las perdidas económicas que tuvieron a raíz del último apagón. Las perdidas alcanzaron varias decenas de millones de dólares. Las autoridades de la ciudad de Nueva York, según los primeros cálculos, estiman que las arcas de la comuna perderán unos 40 millones de dólares. Consideraron que sólo en horas extras de policías, bomberos y otros funcionarios, gastarán 10 millones de dólares.
A esto hay que sumarle las perdidas del sector privado. Los más afectados habrían sido los supermercados y restaurantes, a raíz de las toneladas de alimentos congelados deteriorados que debieron tirar.
Por otro lado, la cadena de televisión CBS difundió un informe donde sostiene que esos dos días de corte de energía, las empresas de Nueva York habrían dejado de ganar unos 750 millones de dólares.

Mi nombre es cornelivs y espero que les haya gustado. Buenas noches.