

Hace unos meses recibí un correo de un buen amigo periodista mexicano el cual me decía que “La otra mirada” tenía que adentrarse e indagar en las profundidades de unos de los lugares más increíbles de todo el planeta “Las cuevas de Naica”.
“Son miles los oyentes que desde México siguen al galeón Alejandro -me comenta en tono de complicidad-. Mira estaría bueno que hablases de una de nuestras joyas naturales, hay que abrirlas al mundo…”
Como siempre eso llamado “la extraña casualidad” tuvo una vez más su particular trueque en este camino de radio. Un buen amigo mío del CSIC, me daba pistas para poder contactar con el catedrático D.Manuel García Ruiz (CSIC), uno de los máximos responsables del estudio cristalográfico de Naica, con el cual nos hemos adentrado en lo que yo llamo la catedral de la tierra.
Como sabéis a bordo del galeón de La otra mirada, tenemos el firme compromiso de aprender de vuestro lado, recurriendo siempre con infinita curiosidad aquellas personas sabias y preparadas que nos ayuden a conocer un poco más de los enigmas de este mundo; ese es el mayor reto.




La Mina de NAICA se encuentra en una región semidesértica del norte de México, a unos 100 m al sureste de la ciudad de Chihuahua. Es la primera mina productora de plomo y también es altamente productiva en zinc y plata, entre otros minerales. La entrada de la mina se ubica a 1385 m. sobre el nivel del mar en la ladera norte de la Sierra NAICA de 12 Km. de largo y 7 de ancho, formada por una estructura en domo de orientación noreste sureste. Está concesionada a Industrias Peñoles, empresa líder en producción de plata en el mundo.

Los orígenes de la primera concesión datan de 1794, fecha a partir de la cual fue trabajada en varias temporadas por gambusinos de la región, llevando a la fundación en 1896 de la sección municipal de Saucillo. La Compañía. Minera de NAICA, inicia la explotación formal en 1900, y la Compañía Minera Peñoles, realiza su explotación de 1924 a1928, dando entrada a la empresa "The NAICA Mines of Mexico “. No es sino hasta 1952 en que queda cargo de "The Fresnillo Co." quien en 1956 cede sus derechos a “The Eagle Picher”. En 1962, se da la mexicanización de la industria, con la Cía. Fresnillo S. A. de C. V. en asociación con el Grupo Peñoles.


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Escondida, a 300 metros bajo la tierra, La Cueva de los Cristales de Naica ha esperando hasta ahora para mostrarnos su gran belleza. Una gran geoda de paredes rojas, un útero natural lleno de cristales de selenita, o “piedra de la luna” llamada así por su color, brillo y transparencia. Tranquila y silenciosa, esta maternidad de piedra acogió lentamente el crecimiento de sus cristales al arrullo del agua, el calor, la oscuridad y el silencio durante más de un millón de años.
"Se tienen que bombear 4 millones de litros de agua cada día para que la mina no quede sumergida. Aunque se estará extrayendo mineral el los próximos veinticinco años"

Nos cautivan su belleza, sus dimensiones, su historia; descubrimos un sitio en el que la apariencia de hielo contrasta con un calor que mata; un ambiente ajeno, no humano, que nos atrapa y nos lleva a recuperar nuestra capacidad de contemplación y admiración por la naturaleza.

Naica es un símbolo. Aparece en las profundidades de nuestro planeta cuando los seres humanos habíamos perdido la capacidad de asombro ante todo lo que en la superficie ya nos era conocido. Un viaje al interior de la tierra, pero también al interior de nosotros mismos, al invitarnos a la comprensión sobre su verdadera trascendencia y a un debate de actualidad sobre nuestra relación con la naturaleza y con nuestro planeta.
Sus cristales, espejos de múltiples facetas e imágenes, nos llevan por diversos caminos: el del conocimiento y la ciencia, para comprender cómo y cuándo pudo crearse esta obra de la naturaleza; el del desarrollo tecnológico, para poner a prueba nuestra capacidad de reto para sobrevivir en su interior y poder registrar en imágenes su gran belleza; el del arte, para poder compartir este patrimonio a través de las expresiones de hombres y mujeres sensibles a la belleza y la armonía, y el de la filosofía y la mística, por la magia y paz que nos comunica.



¿Quién puede dudar que este mundo no es asombroso? Ahora seguimos navegando...
















